Consumir al crédito es un patrón masivo en el comportamiento económico en muchos paises del Sur. A partir de los 1990, también en Nicaragua, el país más pobre de Centroamérica, esta costumbre se ha convertido en estrategia de vida, transgrediendo estratos sociales e incluyendo todo tipo de productos: vehículos, viviendas, electrodomésticos, electrónicos, joyería, artículos de belleza, hasta las compras habituales al cédito en la pulpería. Destacan dos datos: 1. los altos intereses que el consumo al crédito implica: La suma de las cuotas excede en mucho el valor real (en 200%-300%, ó más) que el producto tiene en el mercado en el momento de la compra; y 2. La pregunta imediata y sencilla: ¿Cómo se explica que los consumidores “aceptan” arreglos de pago en cuotas, plenamente conscientes de las desventajas (altos intereses) y riesgos (perder bienes de garantía)? Esta propuesta de investigacion indaga sobre nuevas formas del préstamo sobre mercancías, operando al margen de la ley, cobrando intereses usureros y ("como si fuera poco" -- a como suelen decir), vendidas como que si tuvieran perfil social: "préstamos dirigidos a los sectores más pobres".
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